Los que se alejan del pueblo de la felicidadEn un pueblo diminuto habitaban seres humanos en miniatura.

Los que se alejan del pueblo de la felicidad

En un pueblo diminuto habitaban seres humanos en miniatura. Este lugar antiquísimo prefería la felicidad a la tristeza; todos en él vivían contentos y eran, además, eternos.

No existían las malas obras, las envidias, ni las penas; incluso las enfermedades habían sido erradicadas.sin embargo en el fondo de una casa casi olvidada, se ocultaba un gran secreto. Era un misterio milenario custodiado solo por unos pocos adultos que lo vigilaban constantemente.

En la profundidad de un sótano abandonado vivía un niño. No tenía más de siete años y habitaba en la desolación absoluta.

Sus ropas eran jirones rotos, a menudo dormía sobre sus propios desechos y nunca en su vida había conocido la luz, un baño o una palabra amable.Los adultos que acudían por turnos, a lo largo de los años, para alimentarlo, lo hacían con desprecio y nunca intercambiaban palabra alguna con él. El niño balbuceaba a veces susurros ininteligibles: —Ayúdame…

agua… me duele…

hola…— sin embargo nunca era escuchado. La regla de oro era olvidarse de él, porque en esta comarca existía una verdad oculta: toda la felicidad, la vitalidad, la hermosura, los colores y la luz existían gracias al pesar, la angustia y la miseria de este pobre niño.Hacía milenios, un ser espiritual prometió vida eterna, paz, felicidad, amor y salud para todos, siempre y cuando eligieran a uno solo sobre quien cargar todo el sufrimiento.En las colinas de estas praderas llenas de belleza, a veces los adolescentes conocían la historia y, llevados por la curiosidad, se escabullían para ver al niño.

Si algún joven lograba contemplar esa desdicha infinita y mirar los ojos tristes y llenos de dolor de aquel pequeño ser, algo nacía en su interior: un dolor tremendo e imposible de ocultar.Por eso, este pueblo olvidado es a veces presa de la migración de sus jóvenes. El título de esta historia es “Los que se alejan del pueblo de la felicidad”.

Contexto

numerosos se marchan, impotentes e indignados con sus progenitores, incapaces de aceptar una promesa hecha por un ser que, al final, solo los engañó a todos. Este lugar antiquísimo prefería la felicidad a la tristeza; todos en él vivían contentos y eran, también, eternos.

Estos seres lo producían todo: las mujeres eran sumamente capaces, los hombres fuertes e ingeniosos, y los adolescentes gozaban de una vida llena de alegrías.

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